A veces me da miedo, me da miedo lo que pueda llegar a salir de adentro mío. Tengo la desconfianza como alarma, un microinstante de precaución. Es un miedo casi primitivo, irracional.
Porque resistirme a mi misma es un habito aprendido, ya hace un tiempo vengo tratando de desecharlo. Creo que en algún momento habrá sido útil pero ahora estoy abierta a ver, a darme cuenta, a registrar lo que me pasa y aceptarlo.
Y como tengo el mecanismo tan armado, a veces ni me doy cuenta que lo prendo.
Y otras se que esta andando y sin embargo no lo puedo apagar.
Es como si una fuerza bloqueadora se prendiera adentro mío cada vez que intento ponerme en contacto con emociones de las que en algún momento necesite protegerme. Hoy quiero sacar la cortina de humo y ver a través.
Se que hay algo que estoy distorsionando, algo que estoy deformando y bloqueando. Se que tengo motivos para hacerlo, pero me siento abierta. Siento que puedo con eso y sin embargo no logro escucharme. Solo está el ruido, el ruido del desorden, de la rareza, de decir algo y creer que en un lugar es cierto pero en otro no. Tengo interferencias en la comunicación conmigo misma. Porque a veces pasa, tenemos mala señal. Necesito volver a conectar y conseguir un poco de claridad.
Creo que debe ser más simple de lo que pienso, es porque justamente mi espiral mental va tan lejos cuando hay desorden que pierdo el criterio para diferenciar mi verdad del ruido.
Y tengo esa sensación, muy sutil, de que se lo que me pasa.
Y no se si no se lo quiero decir a mi cabeza o a mi corazón.
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