¿Por qué es tan difícil vivir en el presente? La mayoría de nosotros según pude observar está constantemente pensando en el pasado, en ese presente ansiado y paralelo o en el temido futuro. Nos perdemos dentro de nuestra cabeza, que en vez de ser una herramienta nos esclaviza, vivimos para ella y a través de ella. Es como si nuestro ser se redujera a una forma de pensar, de ver las cosas. Al igual que una cámara cinematográfica estamos seteados, tenemos un lente y un encuadre del que pocas veces nos podemos salir. Nuestra mente es la directora de la película y nuestra esencia se reduce a sus deseos, deseos caprichosos que alimentan nuestro ego para poder anestesiarnos de los sentimientos siempre tan temidos e indeseados. Anestesia necesaria, porque en una sociedad como la actual donde 'dolor' y 'angustia' son malas palabras, nadie se permite sentir, y el miedo, cada vez más fortalecido por esas paredes que generamos con nuestra cabeza no deja pasar a nadie ni nada ¿Para qué sentir amor si probablemente me haga sufrir? Estamos tan acostumbrados a no sentir emociones fuertes que cuando la vida nos pone forzosamente frente a ellas (un muy buen ejemplo es la muerte de un ser querido) la angustia y el miedo que durante mucho tiempo estuvieron escondidos y siendo tranquilizados por nuestro tan preciado ego se imponen de forma abrupta y desconsiderada. Por no haber sentido a tiempo, por haber reducido todas las situaciones dignas de sufrimiento, por cada centímetro que le prohibimos al dolor, tan necesario como la felicidad, la vida se lo cobra, y con intereses. Por qué es tan difícil relacionarnos con alguien que nos interesa sin sufrir, sin estar todo el tiempo pensando y tratando de callar nuestros miedos pero temiendo todavía mas a los miedos del otro. Temiendo a que tema, teniéndole miedo al miedo. Miedo a que el otro no este predispuesto a pasar por las cosas que nosotros creemos convenientes, miedo a las expectativas, miedo al futuro, miedo a haber hecho de aquella persona un gran lienzo donde plasmar nuestros deseos, que lamentablemente no siempre se condicen con la realidad, miedo al presente, miedo a que se repitan 'malas' situaciones de nuestro pasado. Miedo a vivir.
Por estar en esta frecuencia en la cual el miedo es un gran dictador, no podemos vivir en el hoy, en el presente, en la realidad. El miedo nos quita la poca objetividad que los sujetos tenemos. No nos deja ver más allá. Dejemos de tenerle miedo al amor, al dolor, a la felicidad o al sufrimiento porque mas que miedo, hay que tenerles respeto. Respetar sus formas y tiempos, sus apariciones y desapariciones. Porque siempre lo que nos pasa, aunque en ese momento no podamos verlo, es lo que nos conviene.
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