miércoles, 6 de noviembre de 2013

Inversamente proporcional

El amor después del amor, citando el disco de Fito Paez, siempre está repleto de miedos, de incertidumbre y comparaciones ¿Cómo sobrevivir después de haber amado tanto? Casi siempre, y más cuando somos dejados nos aferramos a esa falsa idea de que cuanto más infeliz sea nuestra ex pareja más felices vamos a ser nosotros. Pero la realidad es que esta teoría en la cual mi felicidad y la del otro son inversamente proporcionales es tan solo un escondite, un pequeño lugar donde nuestro ego, devastado por el abandono se siente protegido y alimentado ¿En qué se basa esa satisfacción que sentimos al ver que aquel al que amábamos fracasa? En el resentimiento, en la poca confianza al futuro, en el miedo al amor y en la falta de respeto hacia ese ser que en algún momento te lleno de vida. Por esto y muchos otros motivos creo que la forma más amorosa de vincularse luego del amor es continuar amando y respetando el recuerdo, estar agradecidos de todo lo aprendido y abiertos nuevamente al amor. Si seguimos llenándonos de rencor probablemente el amor decida seguir escondido, y nosotros ahogándonos en un mar de temores. Entonces, si ves a tu ex con una mina en un boliche sonreí, porque su felicidad en algún momento también fue tuya. 

Agradezco el impulso de mi única lectora (como suelo llamarla) que me condujo hacia esta oportuna catarsis.

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