Un final feliz, eso es lo que realmente ansío y temo asumir. Algo predecible y básico, aburrido para el espectador, sin sorpresas ni despedidas. Un final que sea comienzo, un comienzo que sea historia, una historia que sea digna de recordar, digna de contar. Aprender por las buenas, una caricia que suplante el tan conocido cachetazo del destino. Una palmadita de la vida, un rato de felicidad.
Un destello de esperanza, un miedo que atrofia los músculos y contamina mi precaria estructura mental. Desarmado y reconstrucción, busco demoler aquello que me limita y trato de abrirme paso. Citando aquello que habló Zaratustra "Debes estar preparado para arder en tu propio fuego ¿cómo podrías renacer sin haberte convertido en cenizas?"
Me encanta! "Debes estar preparado para arder en tu propio fuego ¿Cómo podrías renacer sin haberte convertido en cenizas?" Buen post ;)
ResponderEliminarUn saludo!
Esa frase es del texto 'Así habló Zaratustra' de Nietzsche ¡Muchas Gracias!
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