sábado, 21 de junio de 2014

Inevitable catarsis, transparencia de mi yo.

Esta es una despedida necesaria, un mix de angustia, melancolía y la imborrable marca en mi conciencia de haber visto más allá. Mirar las cosas desde afuera y decidir no volver a entrar.
Llorar una ilusión, algo que no fue y tampoco será. Haberte usado como lienzo, haber pintado mis deseos con el más suave de los pinceles. Haber hecho lo imposible para merecer tu cariño. Llorar lo que no tuve, dejar de fantasear con lo que no fue. Concretar una despedida, decidir salir del juego.
No se puede perder lo que nunca fue de uno. Me quedo con lo que me diste, el regalo de tu mirada, la intensidad de nuestra conexión, el recuerdo de tus palabras y la suavidad de tus caricias. Gracias. Sin tenerte te tuve. Repitiendo aquello que dijo Drexler, uno solo conserva lo que no amarra. 

Si, es el fin.

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