viernes, 27 de diciembre de 2013

93

93 años tenía mi bisabuela. Falleció anoche mientras dormía en su anticuada cama. No se mucho sobre ella a pesar de haber tenido 17 años para compartir juntas.
Fortuna enterró a sus dos hijos, siguió hasta el último de sus días cocinando, lavando y planchando. Su cabello blanco alborotado se erizaba cada vez que milagrosamente iba a visitarla.
"Qué grande que estás Abrilita ¿cuántos años tenes?" me preguntaba en esos pocos ratos que compartíamos
Me gustaría escribir más sobre ella, pero sería ficcionalizar demasiado los acontecimientos y aunque la realidad siempre tenga impresa algo de ficción, en este caso prefiero abstenerme.
Sin tristeza pero con melancolía, escribo para inmortalizar la gran fortaleza de esa mujer a la que quizá me hubiera gustado conocer un poco más. Casi un siglo de anécdotas y recuerdos perdidos, hechos cenizas.

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