El atardecer, esa última exhalación con el sol frente a mis ojos perdiéndose en la inmensidad del Mar Atlántico, esa despedida que pone en evidencia el correr de las horas y los días, esa pérdida que melancólicamente sucede una vez más.
Que desesperante ver que algo se va para dar cuenta de su valor. Que agudo el dolor de la pérdida.
Que agradable el minuto a minuto sentido, la consciencia que permite el disfrute, el presente.
Sin apegos, sin rencores, tan sólo memorias me despido hoy, una vez más de mis creencias y más profundos deseos para vivir ahora esta situación que permite estar acá y no allá. Por algo será.
Siempre llega un nuevo día,una nueva etapa en nuestra vida.Es el fluir de los sentimientos,las emociones pero nunca debemos detenernos...Siempre habrá un nuevo día!Un beso
ResponderEliminarMuy cierto, otro para vos!
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